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Los hispanos y la violencia con las armas de fuego

Sección Uno: La perspectiva nacional

Los hispanos tienen menos posibilidades de ser dueños de armas de fuego que los afroamericanos o blancos. Sólo un 11 por ciento de hispanos son dueños de armas de fuego, en comparación con un 16 por ciento de afroamericanos y un 27 por ciento de blancos.4 (Vea Tabla 2) Aún así, los hispanos son asesinados con armas de fuego a un porcentaje5 sobrepasado sólo por los afroamericanos. (Vea Tabla 3)

Tabla 2: Datos de Philip J.Cook y Jens Ludwig, Las armas en América: resultados de un estudio nacional exhaustivo en la posesión y uso de armas de fuego (Washington DC: Fundación de Policías, 1996), 33.

Tabla 3: Datos de la Oficina de Estadísticas y Programación, Centro Nacional para la Prevención y Control de Heridas, CDC (WISQUARS), 1990-1997.

El homicidio con armas de fuego es la causa principal de muertes de hispanos relacionadas con las armas de fuego. (Vea Tabla 4) El homicidio, relacionado tanto a armas de fuego como a otras causas, es la causa de muertes número siete entre hispanos y es la causa segunda en muertes de jóvenes hispanos de 15 a 24 años de edad.6 Entre todos los hispanos víctimas de homicidios, un 72 por ciento fueron asesinados con un arma de fuego.7

Tabla 4: Datos de la Oficina de Estadísticas y Programación, Centro Nacional para la Prevención y el Control de Heridas, CDC (WISQUARS), 1990-1997.


Víctimas del crimen

Las personas hispanas que son víctimas del crimen violentob tienen más posibilidad que cualquier otro grupo racial o étnico de ser víctimas por ofensores que cargan un arma. Los hispanos y afroamericanos que son víctimas de robo tienen más posibilidad de enfrentar a sus ofensores con un arma de cualquier tipo (un 57 por ciento por cada grupo) que las víctimas blancas (un 43 por ciento). Los hispanos que son víctimas de robo enfrentan a un ofensor con un arma de fuego un 19 por ciento de las veces, mientras sólo un 16 por ciento de blancos que son víctimas de robo fueron enfrentados por un ofensor con un arma de fuego. (Vea Tabla 5)


Tabla 5: Datos de Lisa D. Bastian, "Víctimas hispanas," Informe especial de la Oficina de Estadísticas de Justicia (Enero 1990): 7.

Hispanos que fueron víctimas de agresión agravada8 casi siempre enfrentaron a un ofensor con una arma (un 97 por ciento de los casos). Por todos los hispanos que fueron víctimas de agresión agravada, un 32 por ciento enfrentaron a un ofensor con un arma de fuego.

Casi la mitad de todos los hispanos víctimas de un crimen violento se enfrentaron con un ofensor armado, con casi un 15 por ciento enfrentados con un ofensor con una arma de fuego.9 (Vea Tabla 6)


Tabla 6: Datos de Lisa D. Bastian, "Víctimas hispanas," Informe especial de la Oficina de Estadísticas de Justicia (Enero 1990): 7.

Los hispanos más que aquellos en otros grupos raciales/étnicos tienen más posibilidad de ser víctimas de crímenes violentos por un extraño. Los hispanos fueron víctimas de extraños en un 65 por ciento de incidentes de crímenes violentos, comparado con un 58 por ciento de víctimas blancas, y un 54 por ciento de víctimas afroamericanos.10 (Vea Tabla 7)


Tabla 7: Datos de Lisa D. Bastian, "Víctimas hispanas," Informe especial de la Oficina de Estadísticas de Justicia (Enero 1990): 6.


La violencia doméstica

Según el Libro de estadísticas de violencia en Estados Unidos de 1996, las mujeres hispanas en relaciones con parejas sufrieron el porcentaje más alto de violencia doméstica-181 por cada 1,000 parejas. En comparación, las mujeres blancas tenían un porcentaje de 117 por cada 1,000, y las mujeres afroamericanas tenían un porcentaje de 166 por cada 1,000.11 Los homicidios de familias y de relaciones de parejas frecuentemente siguen un aumento en la intensidad de violencia doméstica. Reconociendo que la presencia de un arma de fuego en el hogar es un factor clave a la intensidad de abuso no fatales al homicidio por parte de esposos, la ocurrencia extendida de violencia doméstica dentro de la comunidad hispana es un importante señal para la posiblilidad de violencia mortal.12


Tabla 8: Datos de Adam Dobrin et al., Manual de estadísticas sobre la violencia en Estados Unidos (Phoenic: The Oryx Press, 1996): 164.


Las heridas no fatales con armas de fuego

Se estima que por cada fatalidad con un arma de fuego, hay casi tres heridas no fatales con armas de fuego.13 En 1997, los hispanos tuvieron un porcentaje de heridas no fatales con armas de fuego de un 41.3 por cada 100,000, en comparación con 8.7 para blancos y 87.5 para afroamericanos.14 (Vea Tabla 9) Ese año, los hispanos tuvieron un total de heridas con armas de fuego (fatales y no fatales) a una tasa 2.8 veces más alta que los blancos. Esta información es apoyada aún más por un estudio de 1996 en el New England Journal of Medicine el cual encontró que los hispanos han sido disparados (ambos fatalmente y no fatalsmente) a una tasa de 2.6 veces más alta que los blancos no hispanos.15


Tabla 9: Datos de "Heridas no fatales y fatales con armas de fuego en Estados Unidos, 1993-1997," Informe semanal de morbosidad y mortalidad 48, número 45 (1999):1029-1034.


El suicidio

En 1997 las armas de fuego se usaron en un 52 por ciento de los suicidios de hombres hispanos.16 La edad ajustada de 1997 de la tasa de suicidios con armas de fuego para los hombres hispanos fue un 5.53 por cada 100,000. Las armas de fuego se usaron en sólo una tercera parte de los suicidios de las mujeres hispanas, para una tasa ajustada por edades de 1997 de suicidios con armas de fuego de 0.59 por cada 100,000.17


Tabla 10: Datos de la Oficina de Estadísticas y Programación, Centro Nacional para la Prevención y el Control de Heridas, CDC (WISQUARS), 1997.

La información federal mencionada ofrece sólo un vistazo sobre los hispanos y la violencia con armas de fuego. Estos hechos y números no cuentan la historia completa. Reconociendo la falta de información a fondo a una escala nacional, vemos ahora dos estados y una cuidad para proveer retratos más pequeños, pero ilustraciones más detalladas. Las siguientes tres ilustraciones en California, Texas y Chicago utilizan información recopilada por estas tres áreas geográficas distintas para ofrecer un entendimiento más completo de la violencia doméstica dentro de estas comunidades hispanas.

 


b) En 1998, los hispanos tenían una tasa de asaltos de violación/sexual dramáticamente más baja (la tasa de hispanos fue la mitad de personas no hispanas), y una tasa de asaltos un poco más baja que las personas no hispanas. Sin embargo, las familias hispanas tuvieron tasas significativamente más altas de crimen de propiedad, allanamiento y robo que las familias no hispanas, Callie Marie Rennison, Victimización criminal 1998 (Washington, DC: Estadísticas del Departamento de Justicia, 1999).